Psicofonías y señales de radio: un caso real

Partir de la premisa del respeto es esencial, tanto o más como decir que ninguno de nosotros es poseedor de la verdad absoluta. Por este motivo, a lo largo de las próximas líneas trataremos de ofrecer una serie de hipótesis en relación a la captación de psicofonías a través de las señales de radio, lo que más comúnmente se conoce como transradio. Para ello, iniciaremos nuestra exposición en base a un caso concreto, lo que implica que no necesariamente todas las situaciones ni todos los fenómenos captados a través de este tipo de aparatos corresponden, de manera contundente, con una explicación que no pretende ser más que eso: una hipótesis entre millones. 

El 30 de agosto de 2016, sobre las 23:30 horas, un compañero radioaficionado cuya identidad prefiere mantener en el anonimato captó lo que, en cierto modo, podía parecer una psicofonía. Para ello, utilizó una emisora PRESIDENT LINCOLN del año 1989, adquirida en 1994 por algo más de 60.000 Ptas, la cual comprende las frecuencias desde 26 MHz hasta 30 MHz, empleando la frecuencia concreta 29665.00, en el modo LSB. En la instalación del equipo intervino una fuente de alimentación de 30A, para dar corriente a la emisora, a su vez, conectada por medio de un pequeño latiguillo RG58 a un amplificador lineal de emisión a válvulas, con dos conexiones PL, suprimiendo las conexiones al medidor de R. O. E. (relación de onda estacionaria) y al dispositivo de antena.


El presente experimento fue realizado con el fin de dar una respuesta a la pregunta que se formula en la grabación, es decir, a si alguien puede manipular, de algún modo, la señal del aparato, utilizando como portador el ruido blanco que genera el circuito de la emisora. En ese sentido, es muy complicado que una señal muy potente de radio pueda ser captada a través del cable RG58, pero no imposible.


Como respuesta a la pregunta, y de una forma totalmente imperceptible en el momento de la grabación, parece colarse un breve ruido que aparenta, claramente, traducirse en “sí hay”, a la vez que también se escucha un pequeño pellizco, un clic, en la membrana del altavoz. Es posible afirmar que, cualquier persona que posea una emisora similar, y son muy características tanto la emisora como las frecuencias utilizadas, puede transmitir en la misma: si bien es cierto que no son frecuencias de uso, es decir, a pesar de que un radioaficionado pueda pasar días y días barriendo la banda de 29MHz sin obtener resultados de ningún tipo, existe esa posibilidad o casualidad, pudiendo captar el ruido o voz objeto del presente informe.


Por supuesto, cabe la posibilidad de que pueda tratarse de una psicofonía real, pero al ser obtenida a través de un aparato creado y diseñado para emitir y recibir, existe una elevada probabilidad de que ese ruido o voz provenga de algún tipo de señal radioeléctrica que se haya colado por el circuito. No tener antena no implica no recibir señal: aunque la antena, con una altura máxima de unos 11 metros, estuviese desconectada, y las señales en general dependan de la propagación, el propio circuito puede recibir señales que estén muy próximas al aparato. Al mismo tiempo, y si sumamos el pequeño cable RG58 empleado para conectar la emisora al amplificador lineal, la hipótesis se ve reforzada, pues se trata de un pequeño trozo de cable capacitado para recibir señal. En otras palabras, el latiguillo sale de la emisora y puede actuar, a su vez, como antena, al comportarse como masa metálica si entra en contacto con la carcasa, también metálica, del amplificador lineal de emisión a válvulas. Aun así, ha de ser una señal muy fuerte y próxima al lugar donde se estaba realizando el experimento, para que la emisora pueda reproducirla. 

Por tanto, cabe la posibilidad de que se trate de una intrusión, de la presencia de una señal de radio que, de una forma u otra, haya conseguido colarse en el circuito. Como el experimento se ha realizado con un aparato diseñado específicamente para recibir este tipo de señales, el compañero asegura que, con un 75% de probabilidad, pueda tratarse de una señal de radio, pudiendo el 25% restante deberse a otro tipo de incógnitas que, por el momento, no tienen explicación radiofónica. 

En definitiva, dos hipótesis pueden extraerse de la realización del presente experimento. Por un lado, es muy probable que la población se deje llevar de manera compulsiva hacia la creencia más o menos justificada de que el sonido que es posible escuchar gracias al experimento sea de una psicofonía real, en base a la creencia y el morbo que suscita la existencia de un más allá. Este hecho implica dar por válidos los resultados de la prueba aquí expuesta como si de una psicofonía real se tratase, otorgando una visibilidad especial al hecho de lo sencillo que puede resultar manipular la percepción sensorial de cualquier ser humano.

Sin embargo, y analizando fríamente el medio y los resultados, también es posible concluir que, con un equipo de radio, no pueda obtenerse más que señales de radio, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un aparato diseñado a tal efecto. Además, existe una gran contaminación radiofónica: si las señales radiofónicas fuesen opacas y pudiésemos ver todas las que circulan por el cielo, en la Tierra no entraría luz. Por tanto, atribuir ser una psicofonía a una posible señal radiofónica se convierte en algo más que una locura, al menos, en este caso concreto.

4 comentarios:

  1. Es de lo mejor que he visto nunca ,, impresionante como eres capaz de dominar las letras ,la explicación es tremenda ,y la idea una genialidad,lastima que tu explicación no sea de 100 páginas porque me he metido dentro del experimento.gracias ,,eres genial.
    Soy Isma.

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    1. Como siempre, muchísimas gracias, Isma... En esta ocasión, gracias infinitas, porque sin tu ayuda no hubiese sido posible sacar esta idea adelante, :)

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  2. Tremendo estudio,felicidades

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