miércoles, 28 de mayo de 2014

Caserón Abandonado

Esa tarde teníamos previsto visitar un enorme caserón en las proximidades de Orihuela... La Vega Baja es un profundo cofre de tesoros, algunos de ellos y con mucha suerte, no expoliados y cuya situación ha sufrido complicaciones tan sólo por el paso del tiempo: enormes caseríos de la época de la posguerra con varias plantas y que todavía conservan curiosos secretos en sus alacenas... Sin embargo, esa tarde no tuvimos suerte: debido a su ubicación se hizo imposible alcanzar nuestro objetivo, que quedó finalmente pospuesto para semanas venideras, una vez encontráramos un forma de acceder más sencilla y que no tuviera que atravesar campos enteros de cultivo... A veces, modificar la ruta puede suponer encontrar algo inesperado y que puede dar mucho juego... Y eso fue lo que pasó.


Ubicada en la Comunidad Autónoma de Murcia, acceder a este otro caserón no resultó nada fácil... Numerosas vueltas, idas y venidas concluyeron en una vía de servicio, en un camino sin asfaltar y, finalmente, en un caserón de apariencia deplorable... El paso del tiempo no era el culpable de ese estado: la mano humana había jugado un importante papel procediendo ya no sólo a su derribo parcial, sino para convertirlo en un cúmulo de basuras y en el habitáculo perfecto para todas aquellas cosas que parecen ya no servir en una casa cualquiera... A simple vista, es posible comprobar como tanto cristales como puertas y ventanas en general han sido reventados, en algunos casos, dejando agujeros considerables...


Tras tomar algunas fotografías desde el exterior, decidimos poner nuestros pies en alguna de las zonas interiores... En concreto, en la primera planta, a la que ascendimos a través de unas escaleras que se encontraban en el exterior. Fue en ese momento cuando percibimos que esta enorme edificación estaba dividida en varias viviendas diferentes, algo totalmente posterior a su construcción inicial y que puede intuirse gracias a la enorme cantidad de puertas tapiadas y, sobre todo, debido a la imposibilidad de acceder a las distintas zonas desde el interior de la misma... Por lo visto, sus distintos habitantes necesitaban algo de intimidad.


En la planta superior, lo primero con lo que topamos fue un enorme salón... En él, destacaban un enorme armario que todavía conservaba sus puertas y una chimenea destrozada a golpe de mazo. El suelo todavía resistía nuestro peso, y por los detalles en general, la casa no debía llevar construida más de 50 ó 60 años... Todo a nuestro alrededor, curiosamente, estaba cubierto por escombros y, además, medicamentos... Sí: montones de cajas de sustancias desconocidas cuyo precio todavía figuraba en pesetas se amontonaban por todas partes... Algunas de ellas, con contenido... Otras, sin abrir... Curioso, pues.


Rodeando la estancia, encontramos algunas otras... Todas ellas conservando el colorido papel de las paredes. En alguna de ellas, el mobiliario se amontona, demostrando que se trata de habitaciones donde, en su día, constituyeron los aposentos de algún ser humano... Los colchones todavía se hallan dispersos, al igual que el mobiliario en general... ¡Hasta en el baño hay restos de camas de 90! Todo ello, por supuesto, junto a una bonita toalla verde que parece que no se ha movido de ahí en las últimas décadas... La original cocina, compuesta con restos de azulejos de todos los tonos de azul posibles, todavía se encuentra en pie... Es posible que hubiese sido reformada en los últimos años (todavía existen algunos consumibles en su despensa); sin embargo, ahora todo está destrozado.


Junto al armario del salón, una pequeña puerta oculta unas escaleras... Unas inclinadas escaleras que culminaban en una planta todavía más alta. En esta ocasión, una terraza bastante perjudicada y sin ningún tipo de protección se alzaba ante nosotros, incluyendo un par de estancias más... Una de ellas totalmente pintada de rosa y repleta de pintadas a pulso de Alpino: dibujos, nombres, mensajes de amor y algunos más cómicos cubren las cuatro paredes... En las fotografías que os traigo es posible distinguirlos bien:


Descendimos... Y lo hicimos tanto que parece que habíamos llegado hasta un sótano. La oscuridad reinaban en esta especie de subterráneo, donde sólo el flash iba indicándonos el camino a seguir... Lo primero que encontramos, fue una cocina... Sí, otra cocina, pero mucho más descuidada que la anterior, al igual que todo lo que nos rodeaba: se notaba que habíamos accedido a una vivienda diferente a la primera. De hecho, si seguíamos avanzando, podíamos comprobar cómo todo a nuestro alrededor estaba repleto de montones de ropa usada... De hecho, y según nos íbamos desplazando, veíamos que hasta las losetas del suelo habían sido levantadas... 


Nuevamente en el exterior, rodeamos la casona hasta encontrar un nuevo hueco que fotografiar... Y lo encontramos: una nueva puerta nos da acceso a una vivienda diferente, esta vez, con un baño prefabricado justo a la entrada... Con cuatro desagües mal colocados, un par de paredes maltrechas y un agujero en el suelo, se "construyó" una nueva vivienda independiente en la que alojar a otra persona. En este caso, también podemos encontrar los restos de un sofá y de otra cocina, también construida posteriormente y de la que apenas quedan un par de muebles en pie, junto a una ventana por la que entra toda la luz... Al fondo de todo, encontramos un enorme patio por el que resultaba imposible caminar.


La última zona apenas pudimos fotografiarla desde lejos... Os preguntaréis por qué, pero la explicación es muy sencilla: alguien residía en la parte superior derecha de la casa. No escuchamos pasos, ni siquiera ruidos... Pero encontrar documentación personal, pasaportes y unos azulejos color blanco reluciente nos dio el STOP en nuestra exploración... Posiblemente esa tarde no hubiese nadie por allí (de un modo u otro hubiese hecho acto de presencia), pero a nadie le gusta encontrar a gente dando vueltas por su vivienda... Cada cual, la que pueda tener.


Por tanto, no quedó otra opción que regresar a casa... No sin antes tomar fotografías utilizando filtros y obteniendo resultados de lo más interesante...

martes, 13 de mayo de 2014

Antigua Residencia de Tiempo Libre

La primera vez que nos desplazamos hasta este enorme complejo nos resultó totalmente imposible acceder a él: puertas y ventanas aparecían tapiadas, la valla estaba recientemente reconstruida y todo el recinto disponía de un sistema de seguridad que incluía tanto alarmas como vigilancia física. El hecho de que esté situado en una zona muy transitada dificultó nuestras intenciones, de modo que tuvimos que abandonarlo con muy mal sabor de boca... Habíamos fracasado, aunque no del todo: pasamos un tiempo solicitando permisos, averiguando quién podría ser el responsable de la seguridad, pero nadie sabía darnos una respuesta concreta... Ni la Policía, ni la empresa de seguridad, ni la adjudicataria de las obras y ni siquiera su actual propietario... ¿Conclusión? Nadie sabía nada.


Sin embargo, no hay tierra que no sea de nadie en este mundo del Señor, por lo que decidimos esperar pacientemente... Las vallas no duran eternamente y llega un punto que la irresponsabilidad humana cobra protagonismo, tanto que, a principios de año, se produjeron una serie de denuncias por parte de los vecinos acerca del expolio que estaba sufriendo: robo de colchones, de mobiliario, destrozos para conseguir cobre o plomo... Una completa pena, por lo que ya no podíamos esperar más y pusimos rumbo hasta allí. Queríamos capturar, antes de que fuera demasiado tarde, lo que en su día fue esta Residencia de Tiempo Libre ubicada en algún lugar de la provincia de Alicante, siendo hoy uno de esos días en los que tampoco voy a dar más datos.


Nos hallamos ante un antiguo centro de formación y residencia vacacional ubicado a las afueras de la ciudad, destacado por su gran cantidad de servicios puestos a disposición de la población general... Pero bueno, la crisis hace estragos y se vieron obligados a cerrar esta 'ciudad de vacaciones' por no poder mantenerla; después le sigue la venta, a la empresa que iba a darle un uso de ensueño parece no importarle su mantenimiento, y ya es entonces cuando la mano humana dice "esta es la mía" y se dispone a destrozar, hacer pintadas, robar y tantas otras actividades ilícitas. Claro, que tampoco me extraña, pues en ningún momento tuvimos que colarnos por un agujero para poder entrar: la puerta estaba totalmente abierta...


Poco queda ya de la vieja lavandería... En ella se albergaban tanto lavadoras como secadoras. Su tamaño es bastante reducido, lo que nos lleva a pensar que debe existir alguna otra zona habilitada como ésta... Resultaba especialmente llamativo que los tubos del techo todavía se encontraran en su lugar perfectamente colocados (¿no han sido detectados todavía por los ladrones?), aunque todo alrededor estaba cubierto de basura y escombros, procedentes de otros lugares pues las paredes se conservan perfectas... También encontramos una pila de lavado y algún cartel informativo.


Junto a esta escueta habitación, se alza una que recoge los restos del cuadro eléctrico del complejo... Y digo "restos" pues ya ha sido considerablemente expoliado. Hay zonas que todavía no han sido tocadas, bien porque están cerradas bajo llave con carteles de PELIGRO, bien porque todavía no se ha dado la oportunidad, pero lo que sí es cierto es que los ladrones se han plantado allí una mesa y una silla para hacerse la tarea más fácil cuando decidan regresar... ¡Encima de ladrones, inteligentes! Hay que cuidarse de no pisar los agujeros del suelo, de donde parten unos gruesos tubos que, en su día, incluían cables...


Después de estas pequeñas visitas, nos adentramos en el primero de los
edificios del complejo... No son muchos, pero sí enormes y altos, repletos de rincones que merecía la pena fotografiar. El recibidor, ahora repleto de sillas que es necesario sortear, todavía alberga un enorme espejo color salmón en su lado izquierdo... La puerta, al fondo, nos da la bienvenida a su interior, donde un enorme mural muy colorido y realizado a modo de recortes de prensa se alza intacto. A ambos lados, dos pasillos pintados de amarillo reúnen montones de muebles caídos a merced de la mano humana: es el comienzo del expolio...


La enorme cocina, acorde con la cantidad de platos a servir, se alza solitaria entre ambos pasillos... Los techos han sido expoliados para extraer material válido, pero todavía pueden distinguirse los enormes extractores de humo, ubicados justo en el centro de la habitación, arriba del espacio ocupado de una isla donde se ubicaban los fuegos... Ahora, sólo hay espacio vacío y suelo pegajoso, además de restos de material para envasar (como bandejas). Desde aquí, es posible acceder al comedor, donde todavía encontramos sillas y mesas colocadas... Puedo corroborar que, el día que echaron cierre, lo hicieron con las mesas puestas, como si se encontraran a la espera de recibir a montones de comensales.


La polvorienta recepción conserva muchos detalles llamativos... Ya no me refiero al monitor del ordenador o el teclado, sino a todos y cada uno de los casilleros, cada uno con su llave respectiva de las tantas habitaciones y zonas comunes de este edificio... Supongo que a todos aquellos que les ha venido la gana de extraer aquello que no le pertenece no les ha dado por utilizarlas, siendo más fácil reventar puertas y ventanas. Botellas de agua y restos de un juego de fichas de parchís se amontonan junto al polvo y las cartas de una baraja española: 


Como buena zona de recepción, y haciendo las veces de hotel, los espacios que la rodean todavía conservan los restos de algunos sofás y sillones con tapizado floral. Junto a todo ésto, encontramos una sala de cine, donde posiblemente un enorme televisor de los años patapúm se alzaba justo donde la pared abatible, la cual convertía la sala de recepción en una mas grande si era retirada... Por suerte, la mayoría de los sillones dobles se conservan en su lugar.


Los cuartos de baño, muy oscuros por su ubicación en las zonas interiores, todavía no han sido del todo expoliados: los lavabos se encuentran enteros, junto a los espejos, los inodoros y las puertas... ¡Hasta los azulejos! Eché de menos un poco más de luz para que la fotografía saliera bien:


Al otro lado del pasillo, encontramos una especie de taller casual... Totalmente destartalado y ya sin herramientas, tal y como refleja el plano que las ordenaba al fondo de la pared. Sin embargo, contaba con montones de artilugios sustraídos de aquí y de allá, acumulados sobre una mesa que tampoco debería haber estado ahí: tapas de inodoro, un reloj, algunos enchufes y restos de botes. Los casilleros, normalmente destinados a almacenar componentes, aparecen vacíos, a excepción de algún bolígrafo gastado y abandonado a su suerte al fondo de alguno de ellos...


¿Siguiente destino? Ascender a las plantas superiores de este curioso edificio... Casi cogemos el ascensor, pero no nos quedó del todo claro que pudiera utilizarse (va con ironía, claro está). En todas las plantas las puertas del mismo están abiertas, y al fondo de cada uno de los pasillos que se abren a ambos lados, podemos comprobar la existencia de baños comunes tanto para mujeres como para hombres... Su tamaño es enorme, tanto como el de las habitaciones dobles del edificio, todas con su cabezal, sus somieres, sus cortinas rosas y sus cuadros... Ahora, poco queda de ellas:


Tras fotografiar aquellas estancias cuyo estado era reconocible, decidimos descender para continuar investigando en el resto de edificios, pero antes de pisar exterior encontramos una sorpresa: una especie de oficina recóndita que almacenaba bonitos tesoros... Una mesa de despacho, montones de llaves dispersas (cada una con su identificación), un viejo equipo de música con reproductor de discos de vinilo, un fax, publicidad varia y grandes cantidades de información... Sí, justo eso: montones de números del DOCV oficiales y originales almacenados en carpetas y gran cantidad de nombres, DNIs y domicilios... Historias de cientos de personas que han pasado por allí:


Una vez en el exterior, fuimos capaces de contemplar la enorme piscina, ahora sin agua... Todas las telas que la cubrían ahora están mal colocadas, fruto del viento y del expolio... También destacan los antiguos soportes de los trampolines en uno de los extremos, así cómo árboles crecen a su antojo por todo el jardín, adentrándose incluso en el interior de los edificios. La piscina contaba, a su vez, con una barra de bar particular e independiente al comedor:


Rodeando la piscina, nos desplazamos al edificio contiguo, en este caso, mayoritariamente destinado a ofrecer dormitorio a todos aquellos que pusieran sus pies en la residencia... Las habitaciones, en esta ocasión, son diferentes a las del anterior edificio: eran más pequeñas pero tenían cuarto de baño propio... Además, la distribución de las ventanas y los cortinajes rosas también es bastante distinto.


El siguiente y último edificio podría considerarse el habitáculo de las personas más pudientes que pudieran pasar por esta residencia: si bien los primeros eran plazas públicas por las que la población pagaba poco o nada de su estancia, estas podrían ser las plazas privadas... Habitaciones enormes, algunas de ellas con dos estancias separadas por una puerta entre sí, todas con una única cama de 135 cm, mobiliario y cuarto de baño particulares, a lo que sumamos los espacios ocupados por armarios empotrados y demás artilugios, ahora ya sustraídos. Justo en la azotea, la enorme terraza se alza solitaria...


Nuestra visita había acabado... Abandonamos el recinto por donde habíamos accedido, sin dejar signos de haber pasado por allí, no sin antes afirmar algo de una manera contundente: poco queda ya de este complejo que pueda ser salvado para ese uso posterior que tanto se han dignado en difundir desde la administración... Por desgracia, y como tarden mucho más en hacerse cargo de su vigilancia y reconstrucción, van a tener que llevar a cabo un derribo...