viernes, 11 de octubre de 2013

Casa Abandonada en Algorfa (Alicante)

Esa tarde no teníamos muy claro nuestro destino: parece mentira pero, a pesar de tener en mente lugares de lo más interesante y que podrían dar lugar a misteriosas hipótesis, los días ya son más cortos... El sol se pone mucho antes y, para cuando llegásemos a nuestro destino, las horas de luz restantes apenas serían minutos. No somos profesionales, y todo ello empeoraría la calidad de unas fotografías que tomaríamos con todo el cariño... Además, ¡tampoco nos podemos quejar! Creo que este ha sido el verano mejor aprovechado de todos. Por tanto, y como oportunidades no nos faltan, esa tarde de sábado pusimos rumbo hacia la Vega Baja, realizando parada obligatoria en Algorfa (Alicante)... De acuerdo: a pesar de más o menos tener una idea de aquello que queríamos ver, no tuvimos suerte de encontrarlo, pero... ¡A cambio os traigo algo muy interesante!


Nuestra idea inicial se centraba en realizar una visita a Castillo de Montemar, imponente construcción de finales del siglo XVIII y que, desde entonces y durante casi 150 años, perteneció a la familia de los Condes de Casas Rojas. Sin embargo, al finalizar la guerra civil, la familia de Rojas tuvo que vender la finca y el Castillo que contenía, siendo adquirido en el año 1970 por sus actuales dueños, y fue objeto de una importante restauración que lo salvó de desaparecer, y lo adaptó interiormente como vivienda privada, uso que sigue teniendo en la actualidad.


Este Castillo nunca tuvo utilizaciones militares, generalmente fue utilizado como residencia veraniega, y su estilo es algo afrancesado. Teníamos tantas ganas de ver sus torres, sus almenas.... Teníamos constancia de que se trataba de una vivienda privada y no teníamos intenciones de acceder, pero sí teníamos ilusiones por verlo... Por ese motivo nos desplazamos hasta Algorfa por carreteras regionales en búsqueda de satisfacer nuestros deseos... Por desgracia, fue totalmente imposible: a pesar de estar ubicado en la zona sur del término municipal, no conseguimos dar esta imponente construcción que, obviamente, se divisaría desde lejos... ¿No creéis?


Para nuestra suerte, la visita no resultó del todo infructífera: a la entrada del término municipal, junto a la última rotonda que nos dirige hacia el centro del pueblo, localizamos una serie de construcciones prácticamente derruidas y a las que prometimos volver si ese día no encontrábamos lo que buscábamos... Y eso hicimos: tras dar por sentado que no encontraríamos el Castillo de Montemar, nos dirigimos a una de esas construcciones, en concreto, a la más grande y más derruida... Aquella de la que podían distinguirse algunas de sus habitaciones entre los montones de escombros.


Tras dejar el coche entre los matorrales de una muy poco concurrida vía de servicio, nos dirigimos a pie hacia la construcción... No existían caminos de acceso, de modo que tuvimos que llegar a pie por la carretera, rodeando la rotonda y cruzando de un lado a otro para acceder a la zona de matorral moribundo. Tuvimos suerte de que no fuese una carretera concurrida, y desde aquí os lo digo: nunca hagáis eso, buscad mejores opciones por vuestra seguridad (ya sabéis, 'haced lo que yo diga, pero no lo que yo haga'). 


Matorrales moribundos y restos incontables de escombros nos dan la bienvenida a una construcción que me recuerda muchísimo a 'Villa Milagros', caserón de finales del Siglo XIX que todavía se encuentra en pie (no sé en qué condiciones) en Los Camachos (Cartagena): dos plantas más una torre cubierta de tejas de la que todavía puede distinguirse su estructura son los signos más emblemáticos de esta construcción, la cual ha sido completamente expoliada y derruida por el paso del tiempo.


Si alzamos la vista, todavía podía podemos distinguir algunas ventanas y marcos de madera, podrida y seca, astillada, las cuales dejan entrever unos interiores totalmente destrozados... Incluso algunas tejas se atreven a continuar zafadas a los tejados, cubriendo las vigas de esa especie de cúpula que todavía se mantiene en pie a pesar de la mano del hombre y los duros efectos de la meteorología.


La fachada izquierda no se desenvuelve mucho mejor... Prácticamente, los tabiques que cubrían el edificio han sido demolidos, dejando desnudos los interiores de una enorme vivienda con una larga historia que contar. Los escombros se amontonan por todas partes, impidiendo visiblemente el acceso a las distintas estancias de la planta superior... Sin embargo, ello no nos impedía valorar valorar su decoración interior o, al menos, la que alcanzábamos a ver: estancias sin puertas, azulejos blancos combinados con azules, ventanas en forma de arco de medio punto o una especie de cuarto de baño chapado en color rosa son algunos de los elementos que más nos llaman la atención desde este ángulo.


Justo al lado de esta fachada, con si de un anexo se tratase, se alza una
especie de patio, hoy en día, al total descubierto debido a los derrumbes. Aunque con algunas dificultades, conseguimos desenvolvernos por esta zona, no sin pisar escombros y restos de tabiques... Lo más probable es que este lugar albergase una especie de cocina o lavadero, ya no sólo por las piletas, sino por los azulejos multicolor que todavía aguantan en algunas paredes. Desde este interior, podemos divisar una especie de patio ubicado justo detrás, aunque el acceso era totalmente imposible... Allí, algunos troncos calcinados permanecen enclavados en el suelo, aunque sin ninguna posibilidad de recuperación.


Si uno continúa desplazándose por los interiores, colándose por los agujeros, puede acceder a algunas estancias... Habitaciones y habitaciones, algunas mejor conservadas que otras (seguramente, tenga que ver con algunas reformas efectuadas poco antes de su abandono) y que nos permiten caminar... En otras zonas, montones de telas mugrientas y basuras varias cubren los accesos, obligando a buscar otro camino.


No pudimos continuar avanzando... Teníamos constancia de la existencia de una bonita fachada derecha, pero tanto los escombros como la naturaleza nos impedían cualquier acceso. De todos menos, ello no nos impidió tomar algunas fotografías por las ventanas más próximas al suelo... Un par de alacenas empotradas en la pared y cubiertas de azulejos todavía son distinguibles, al igual que la cocina, justo al fondo de la fotografía... Los azulejos han sido colocados, inteligentemente en forma de rombo, ¿es o no original?


Como siempre sucede, nuestra visita había llegado a su fin... No podíamos avanzar a pesar de la buena luz de la tarde, aunque ello no nos impidió adentrarnos en la medida de lo posible. Espero, desde aquí, que os hayan gustado nuestras fotografías una semana más... ¡Gracias por seguir ahí!