martes, 26 de marzo de 2013

Antiguo Motel-Restaurante El Mayordomo (Novelda, Alicante)

La misma tarde que visitamos la Estación de Ferrocarril Novelda-Aspe teníamos otro cometido importante, al menos, para nosotros: encontrar el camino que nos llevara hasta la mismísima puerta del antiguo Motel-Restaurante El Mayordomo, ahora totalmente derruido y abandonado a su suerte. Hace mucho que vi por primera vez esta construcción, hoy en día totalmente descuidada y convertida en un basurero municipal... Quizá fuese la tarde de verano que decidimos pasar la noche fotografiando el casco histórico de Biar, no lo sé... Pero, lo que sí recuerdo, es que me prometí localizarlo... Y eso he hecho: tras conseguir todas las señas y detalles posibles, así como pasarme los días enteros delante del Google Maps haciendo 'turismo virtual', el esfuerzo valió la pena: conseguir una ruta que condujera hasta los restos de un lugar con mucha historia que contar.


A los pies de la Autovía A-31 dirección Alicante, y ubicado dentro del término municipal de Novelda, se halla este pequeño Motel-Restaurante, que alguna vez fue bautizado como El Mayordomo... No poseemos información sobre su historia... Sobre cómo nació o se desarrolló su vida... Apenas lo solitario que se haya, y cuyo silencio tan sólo se ve truncado por la velocidad de los vehículos que circulan a un par de metros. Sin embargo, alcanzar el destino iba a ser más complicado de lo que aparentaba en un principio: tras confundir la salida de la autovía en varias ocasiones, la ruta diseñada llegaba a su fin cuando las enormes y recientes puertas de una cantera cerraban el camino delante de nuestras miradas. Hay una cosa que estaba clara... Por ahí no podíamos seguir, por lo que sería mejor dar media vuelta e intentar planificar otra ruta.


Tras seguir el camino con la mirada e intentar crear lo que nosotros denominamos 'ruta mental', tomamos la salida correspondiente a Novelda, con la finalidad de continuar buscando a la vez que 'conocíamos' algunos rincones del municipio. Esa curiosidad fue la que nos llevó hasta la mismísima Estación, no pudiendo evitar dedicar veinte minutos de nuestro tiempo a disparar flashes a la vez que 'cotilleábamos' los distintos rincones que este tipo de edificios tanto valoramos.


Finalmente logramos, y casi de una manera increíble, localizar el camino que acabaría por llevarnos hasta el viejo Motel, tan solitario como la zona en la que se encuentra. Hacía bastante frío, y un coche se encontraba aparcado a las puertas del mismo... Posiblemente, un par de curiosos visitantes habían querido hacer escala en tan extraño lugar y, como nosotros, pasear y echar algunas fotografías. En ningún momento nos cruzamos con ellos... No llegamos a averiguar si se encontraban dentro del Motel o en los alrededores, puesto que no hicieron acto de presencia. Allí no se escuchaba ni el más mínimo ruido, el cual no fuese el de los vehículos de la autovía.


Comenzamos rodeando la construcción, evitando la parte frontal por si nuestros 'acompañantes' daban señales de vida... Nos aproximamos hacia una especie de Patio o Terraza, ahora totalmente derruido y lleno de escombros. Presenta un portón de madera totalmente destrozado y podrido por el paso del tiempo... Y, si uno se digna a alzar la vista y estirar puntillas, puede divisar, por arriba del viejo muro, lo que fue la Terraza, ahora totalmente destrozada.


Lo primero que uno puede ver cuando gira hacia la cara posterior es una especie de Buhardilla... Unas derrumbadas escaleras dan la bienvenida a una especie de habitación, abierta y con un par de ínfimas ventanas que mira hacia la Terraza. La oscuridad reinaba en su interior, donde apenas podía distinguirse un muy peligroso suelo y basuras varias dispersas a tutiplén... Tan sólo los flashes de nuestra cámara iluminaron un suelo que no fuimos capaces de pisar por el peligro que suscitaba.


El constante sonido de la velocidad rompe cualquier silencio... Eso nos demostraba que, en ese área, era imposible continuar tomando fotografías y, sobre todo, caminar entre la alta maleza. Por ello, dimos media vuelta y regresamos a la fachada frontal, donde habíamos dejado el coche... Ni rastro de viandantes, por lo que decidimos acercarnos para continuar con nuestra labor... ¡Para algo habíamos recorrido tanto kilómetro! Nos aproximamos lentamente, tratando de evitar la gran cantidad de basuras que se concentraban en la entrada. Mecheros, juguetes y, sobre todo, lo que esperábamos encontrar: muebles dispersos en todas partes, destrozados y enteros, sucios y más limpios, pero todos amontonados desde la entrada principal y hacia el interior, creando un camino que invita a ser seguido sin dilación.


Si uno se acerca lo suficiente puede comprobar cómo, junto a lo que antes hemos denominado Patio, aparece unido otro bloque: la planta baja de la Buhardilla. Por su apariencia, su destrozada puerta ha sido tapiada en diversas ocasiones con viejos tablones de madera y clavos, aunque no parece haber funcionado pues, en la actualidad, se encuentra entreabierta.


Aun así, no accedimos a su interior, al menos por esa puerta. Preferimos continuar caminando hasta llegar a lo que podría considerarse... ¿la Entrada al Restaurante, quizás? No lo tenemos claro... Es la única parte de la construcción que se compone por una sola planta donde una amplia puerta, ahora totalmente destrozada, rodeada por dos ventanas, todavía en peor estado. Todo está roto y desordenado: sillas, mesas e, incluso, cabezales de cama.


Al fondo, y tras un bonito color naranja, una pared de azulejos blancos y de algún otro color delatan la posible presencia de una Cocina... Y digo posible porque, entre tanto escombro y con tan escasa luz, era muy complicado distinguir cualquier cosa... A todo ello, sumar la inseguridad que supone caminar sobre escombros y en suelo frágil.


El último acceso, quizá a posibles Habitaciones, aparece pegado a la autovía. Se pueden, más o menos, distinguir, las escaleras de acceso a una primera planta gracias al hueco que marcan en la entrada, así como diversos armarios empotrados que rodean paredes, ahora sin puertas y las cuales aparecen arrancadas y desperdigadas. A pesar de lo peligroso, cruzamos un par de metros desde el umbral, para fotografiar algunos muebles más que aparecían troceados a lo largo de lo que queda de suelo.


Me pregunto cuántas personas no habrán pasado sus horas... Cuántas no habrán entrado y salido por estas puertas, hoy en día tan demacradas... Nuestra visita había llegado a su fin habiendo cumplido nuestro objetivo: llegar hasta allí y colarnos, en la medida de lo posible, en el abandono y la desolación. ¿Conclusión? Me encanta este lugar... 

sábado, 23 de marzo de 2013

Estación de Ferrocarril de Novelda-Aspe (Alicante)

¿A quién no le ha pasado, que anda en busca de un lugar y, de camino, divisa otro que concentra toda su atención? Nuestra intención el pasado fin de semana era clara: llegar o, al menos, intentarlo, a un antiguo motel abandonado en las proximidades de Novelda (Alicante). Lo cierto es que nuestras esperanzas empezaron a desfallecer cuando, el único camino que conducía hasta el lugar exacto, aparecía cerrado por las gigantescas puertas de una cantera de reciente construcción: nuestras posibilidades de acceso quedaban mermadas, esa era la única ruta que el GPS reconocía. Sin embargo, no podíamos desistir... Estaba claro que otra ruta nos llevaría hasta allí... ¡Todos los caminos llevan a Roma! Y así fue... 


Tras tomar la salida de la autovía correspondiente con el municipio de Novelda, y después de esperar a que las barreras de un paso a nivel se abrieran para darnos paso, dimos de bruces con algo que nos llamó verdaderamente la atención. Si bien es cierto que nuestro interés últimamente se está centrando en todo aquello que está relacionado con el mundo ferroviario, hay verdaderas joyas que es imposible pasarlas por alto: en este caso, la Estación de Ferrocarril Novelda-Aspe, totalmente activa y con un estilo digno de ser fotografiado. 


Sin tenerlo preparado, estacionamos 'de mala manera' justo al lado del viejo y anticuado Muelle de Carga, bajando del coche a toda prisa para evitar perder las pocas horas de luz que quedaban. El edificio, de unas dimensiones considerables, se levantaba delante de nuestras miradas tan solitario como el resto del conjunto... Construido en un muy resistente ladrillo caravista, todavía conserva, a pesar de las pintadas, su parte de su tonalidad original, un ligero marrón anaranjado. Sus enormes ventanas y puerta, de madera ambas, son quizá las que más han sufrido el paso del tiempo: el agua de las lluvias, el frío y el calor ha acabado pudriendo el material, ahora combinado con viejas rejas oxidadas que, hasta el momento, nadie se ha atrevido a violar.


No existe forma alguna de acceder al interior de ese edificio, cuyas aberturas aparecen selladas a cal y canto. Por ello, continuamos caminando por el suelo empedrado, una ardua tarea, por cierto: los pies se acaban hundiendo entre tanta roca campestre... Rodeábamos la construcción sin cesar, tomando fotografías desde todos sus ángulos y comprobando cómo algunas de sus aberturas más altas habían sido selladas a posteriori con ladrillo normal. Incluso, tuvimos oportunidad de ver cómo, casi sin darnos cuenta, el paso a nivel se cerraba para que una línea de alta velocidad cruzase por delante nuestro en un abrir y cerrar de ojos.


Descendimos a las vías, las cruzamos una y otra vez, observando cómo se pierden en la lejanía... Avanzando en dirección a la propia estación. Retratamos minuciosamente cada desvío, cada catenaria... Tomando panorámicas a diestro y siniestro. La Estación en sí misma es, por ende, el punto más interesante de nuestra visita. Llamada inicialmente Estación de Novelda, se sitúa al norte del núcleo urbano, siendo el edificio para viajeros una estructura de base rectangular de dos plantas con dos alas laterales. Responde así al esquema usado por MZA en el diseño de las estaciones de segunda categoría del presente tramo, y cuenta con una disposición lateral a las vías. 


Es un edificio muy sencillo e increíblemente cuidado, coloreado en una especie de naraja o rosa palo (dependiendo del grado de daltonismo), lo que le aporta un estilo muy 'afrancesado.' La sencillez y sobriedad del diseño solo se ve alterada por cinco grandes vanos (tres en cada anexo) realizados con arcos de medio punto que sirven de acceso principal al recinto; el resto de los huecos que aparecen en la fachada son adintelados o de arco rebajado. Un enorme reloj se atreve a dar las horas justo a la entrada principal. Además, si uno se fija bien, comprobará que las siglas de la compañía que vio nacer al edificio todavía son visibles en los frisos situados en los laterales.


Los antecedentes de la llegada del ferrocarril a Novelda se sitúan en los deseos de conectar Madrid con Alicante tomando como punto de partida la línea Madrid-Aranjuez, y su prolongación hasta Albacete vía Alcázar de San Juan por parte de la Compañía del Camino de Hierro de Madrid a Aranjuez, que tenía a José de Salamanca como su principal impulsor. El 1 de Julio de 1856, José de Salamanca, obtuvo la concesión de la línea Madrid-Zaragoza que, unida a la concesión entre Madrid y Alicante, daría lugar al nacimiento de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA).


La MZA fue la encargada de inaugurar la Estación Novelda-Aspe el 26 de Mayo de 1858 con la apertura del tramo Almansa-Alicante, siendo el viaje inaugural presidido por Isabel II (cosa que recordaréis por la Estación de Villena). A pesar de ello, y según consta en los documentos oficiales de la compañía y en las Memorias de las obras públicas, la puesta efectiva en servicio se realizó poco tiempo antes, en concreto, el 15 de Marzo de ese mismo año.


En 1941, la nacionalización de ferrocarril en España supuso la integración de MZA en la recién creada RENFE. Sin embargo, desde el 31 de Diciembre de 2004, RENFE explota la línea mientras que ADIF es la titular de las instalaciones ferroviarias.


Aprovecho la coyuntura para decir lo muchísimo que me recuerda esta Estación a la Estación de Villena: un estilo muy uniforme, con un color bastante llamativo y alguna pincelada modernista no demasiado escandalosa. Si bien es cierto que las estaciones de segunda categoría conservan un diseño bastante homogéneo, el estilo es bastante mediterráneo en general, propio de ciudades próximas al mar, donde las temperaturas son más bien cálidas y agradecidas.


Nuestra visita 'inesperada' no fue mucho más allá... Todavía quedaba tarde por delante y se hacía necesario buscar el motel abandonado por el que habíamos apostado esa tarde de sábado. 

jueves, 14 de marzo de 2013

Estación de Ferrocarril de Villena (Alicante)

La Línea de Alta Velocidad es una de las noticias que últimamente cubren portadas y noticiarios: unir ciudades distanciadas por decenas de kilómetros en territorio español puede suponer apenas un par de horas, aunque sí una gran inversión económica. Gracias a este boom, salen a relucir pequeños municipios que cuentan con su respectiva estación de ferrocarril, pequeña pero necesaria, con construcciones de lo más variopinto, clásico o innovador, ancladas en el pasado siglo o totalmente modernistas. Estos lugares con historia perderán poco a poco su utilidad con respecto a los Trenes de Larga Distancia, cuyas competencias serán transferidas a la modernidad de las Líneas AVE... La Estación de Villena fue una de las que aparecieron, cual ráfaga de viento, en un avance de telediario, durante el tiempo suficiente como para divisar el cartel en el que se la bautizó hace un par de siglos. Las competencias de esta pequeña estación serán transferidas a la Estación del AVE que se está construyendo en las inmediaciones de la Colonia Santa de Eulalia.


No tuvimos dudas: tras localizar las coordenadas exactas de su localización, nos dirigimos hasta la Estación de Villena, con la única finalidad ya no sólo de tomar instantáneas, sino de contemplar su actividad, el trasiego de viajeros, su iluminación, cómo se recibe el ocaso y cae el nocturno... Algo sencillo y básico para una tarde de sábado en el fin de semana más frío de todo el invierno... Y no se equivocaban: los termómetros marcaban 2 ºC apenas a las 7 de la tarde, y el peor temporal todavía estaba por llegar. 


Abrigados hasta las cejas, perdimos el norte en numerosas ocasiones... Si a todo ello, sumamos la dificultad de encontrar un aparcamiento y la sensación de perder la luz solar, el sentimiento de frustración aumentaba... Finalmente, y a unas manzanas de nuestro punto de interés, estacionamos el vehículo y comenzamos a caminar... El frío cortaba la piel, ya no sólo de la cara sino también de las manos, cubiertas por unos guantes tan gruesos que restaban tacto. 


Caminamos apresurados... Contemplando las bellezas que nos regalaba nuestro recorrido camino de la estación... El primero, el Teatro Chapí. Pasaron unos minutos hasta que reconocí la construcción, tantas veces remodelada y reconstruida, pero era inconfundible: dedicado a su hijo predilecto, el compositor Ruperto Chapí, se inauguró en 1925 siendo hoy en día uno de los edificios más notables de la ciudad, además de uno de los teatros más activos de la Comunidad Valenciana.


En 1989, su estado era verdaderamente abandonado... Tanto es así que se produjo una reconstrucción, abriendo al público el 24 de abril de 1999 tras un lapso de más de 15 años. La actual fachada adolece de un carácter eminentemente ecléctico, aunque cercano al clasicismo. No obstante, las fachadas laterales muestran el modernismo historicista de vertientes neoárabes y se alzan, de este modo, como únicos testigos de su estilo arabizante. Toda la decoración presenta un gran abigarramiento que lo dota del aspecto propio de un teatro italiano de principios del siglo XX.


Tras rodear el Teatro Chapí, continuamos en busca de nuestra estación, cruzando el Paseo de Ruperto Chapí. En el centro, se halla un documento al mismo artista, construido en el año 1947 por el escultor villenense Antonio Navarro Santafé como homenaje al genial músico. La obra, esculpida con piedra de Monóvar y de la Sierra del Morrón, está presidida por una escultura sedente de Chapí (de parecido extraordinario), al que rodean figuras alegóricas de dos obras suyas: "La Bruja" y "La Revoltosa." En el año 1998 y debido al notable deterioro de la piedra, ésta se sustituyó por la réplica actual en bronce, pasando la escultura original a presidir el vestíbulo del, entonces recién reinaugurado, Teatro Chapí.


Tras tomar numerosas fotografías, percibimos que ya habíamos llegado: la Estación de Villena y el trasiego de viajeros se encontraba delante de nosotros, a escasos metros. Nos hallamos ante una estación pasante que pertenece a la línea Madrid-Alicante y que está situada entre el límite oeste del casco urbano y el Polígono Industrial Los Rubiales, junto al Paseo ya citado. La estación tiene parada de trenes de Grandes Líneas y de Media Distancia, y recuerdo haber tenido el placer de contemplar cómo varios trenes (uno de ellos, un Alvia) hacían su parada reglamentaria. 


La Estación de Villena se inauguró en 1858, al abrirse la línea de la MZA entre Alicante y Madrid. ¡Una verdadera estación del Siglo XIX! De hecho, en el viaje inaugural viajó la reina Isabel II, que realizó un pequeño descanso en la ciudad, para lo que se habilitó el Paseo de la Reina (actual Paseo de Ruperto Chapí y por el que habíamos pasado unos minutos antes). El edificio, igual que los de todo el tramo Almansa-Alicante, fue proyectado por Agustín Elcoro Berecíbar, correspondiendo a Villena uno de los dos edificios de 'segunda clase.' Éste se ha conservado casi sin modificar hasta la actualidad, habiendo sufrido sólo reformas menores. Ello implica que su estado de conservación es ejemplar: aparece increíblemente cuidado, alejado de pintadas y fruto de las más pintorescas alucinaciones: ahora que tengo claro que la serie 'La Arqueria Blanca' se rodó en La Colonia de Santa Eulalia, cualquier proximidad física a este lugar podría ser fruto de una película de época, donde las faldas por debajo de la rodilla y los pantalones dos dedos por arriba del tobillo amenazan con ponerse de moda.


Justo enfrente de la Estación se instaló, en 1884, la Estación del Ferrocarril VAY, que funcionó hasta 1969. De hecho, si uno se atreve a cruzar las vías, puede acercarse a los viejos edificios, ahora totalmente abandonados a su suerte, derruidos y que se pierden en la oscuridad de la noche cuando la luz empieza a decaer... Aún pueden distinguirse restos de viejas maquinarias, alguna vía muerta y, por desgracia, el hecho de haberse convertido en un basurero municipal de alto rango.


En 1941, la nacionalización de ferrocarril en España supuso la integración de MZA en la recién creada RENFE. Sin embargo, desde el 31 de Diciembre de 2004, RENFE explota la línea mientras que ADIF es la titular de las instalaciones ferroviarias. 


A pesar de que el frío calaba los huesos, continuamos paseando por la estación... Dejándonos embriagar por el sonido de los tacones, de las prisas y de las maletas con ruedas... Las estaciones son lugares ambivalentes, difíciles de calificar... Tristes y alegres a la vez... Sus paredes se atreven a conservar el rumor de las risas por las llegadas, de las lágrimas por las despedidas. Quizá sea el tipo de construcción que más historias podría contar... Una de las que más experiencia tiene.

Para cruzar al andén central, descendimos por las escaleras subterráneas... Llenas de gente, por cierto. Algo bastante llamativo es cómo, a pesar de lo clasicista de los edificios en general, es su cobertura en aluminio brillante, que choca con el estilo clásico del resto de construcciones. Desde allí tomamos fotografías geniales, y tuvimos oportunidad de ver cruzar algún tren, pasear por las vías, rodear las viejas construcciones... Justo aquello para lo que nos habíamos desplazado hasta allí. Tampoco dudamos en adentrarnos en la estación... Ya no sólo para disfrutar un poco del calor de aquel edificio, sino para comprobar cómo eran ciertas mis hipótesis: era francamente pequeña... Muy pequeña, casi de juguete o propia de una casa de muñecas, lo que la convierte aún en más especial... Un enorme cubre una de sus paredes... Sin embargo, no pudimos tomar fotografías en su interior.


La noche no tardó en hacer acto de presencia y, con ella, un aumento considerable de la sensación térmica de frío: aquel par de grados parecían muchos menos a apenas las 7 de la tarde. Corrimos a resguardarnos en el coche... Aunque parezca una tontería, acabamos con quemaduras en las manos debido al frío (estas cosas pasan). Sin embargo, regresamos con un buen sabor de boca... Eso y alguna fotografía digna de mención, como la que os dejo aquí...

lunes, 4 de marzo de 2013

Catedral de Santa María (Murcia)

En pleno casco histórico y al alcance de las miradas más curiosas se encuentra la Catedral de Santa María, más conocida como Catedral de Murcia, el templo principal y sede de la Diócesis de Cartagena. Ubicada en la parte más antigua de la ciudad, nos hallamos ante una pieza clave del barroco español y un compendio exquisito de todos los estilos arquitectónicos que se van sucediendo desde los inicios de su construcción, comenzada en el Siglo XIV. El batiburrillo de modelos y métodos se puede divisar desde que el primer momento en el que uno se atreve a alzar la vista para contemplar la fachada principal, reflejo del modernismo más cuidadoso y detallista. 


Debo comenzar por el principio, sobre todo ahora, que hacía tanto tiempo que no me dedicaba a pararme un rato delante del ordenador a contemplar las fotografías y a darle forma a mis pensamientos... La tarde fue verdaderamente entretenida, ya no sólo por las manifestaciones que asolaban la calle (no sólo allí, sino en más de 50 ciudades del país) y que convertían la plaza principal en un reguero de gente reclamando sus derechos como ciudadanos; lo más divertido quizá fue perder la orientación en varias ocasiones, aunque finalmente llegáramos a nuestro destino gracias a las nuevas tecnologías. 


Tras aparcar en la Plaza Sta. Isabel, a unos 300 metros de la Catedral, y contemplar algunas cositas interesantes (jardines, Iglesias, monumentos, arcos...), llegamos a nuestro destino, aún cuando la luz solar comenzaba a flaquear (por desgracia): la Catedral de Santa María de Murcia se levanta, seria y contundente, en el centro de la plaza, demostrando su capacidad para ser diferente a todo lo demás, su propensión a lo modernista. Lo más llamativo, quizá, es el Imafronte (Fachada Principal), de una belleza y una monumentalidad sin excepción, la cual la convierte en única en su género. Si bien es cierto que sustituye a una fachada anterior realizada en el Siglo XVI, fue necesario demolerla debido a las continuas riadas y frecuentes terremotos. 


Entre 1737 y 1754 se construye la nueva fachada, orientada al Occidente y enteramente dedicada la Santísima Virgen María, cosa que puede divisarse a simple vista: las incontables efigies de santos y mártires están vinculados a su imagen de una forma increíblemente cuidada, proporcional, equilibrada, luminosa... Con unos materiales de primera calidad. La fachada está dividida en dos cuerpos horizontales y tres tramos verticales, y estuvo coronada por una gran estatua de Santiago clavando la cruz en el suelo (ya que la tradición dice que Santiago entró en Hispania por el puerto de Cartagena), pero fue retirada debido a su elevado peso en 1803, siendo sustituida por una cruz que, desgraciadamente, fue derribada por un terremoto en 1829. 


Nuestras cámaras disparaban fotografías a tutiplén... La belleza inigualable del templo invitaba desplazarse a su alrededor, rozando la sillería que la construye a pesar del frío... Contemplando la Puerta de los Apóstoles y su estilo gótico tardío (o florido, según se quiera). Iniciada en 1463, constituye el acceso al transepto por el lado sur, constando de un sólo hueco central rodeado de arquivoltas apuntadas, dispuestas concéntricamente en las que se inserta la decoración escultórica de ángeles músicos y reyes del Antiguo Testamento. En las jambas, y bajo doseletes góticos, se encuentran representadas las imágenes de los apóstoles Pedro, Pablo, Andrés y Santiago en la zona de la base, mientras que ángeles músicos y reyes de Israel siguen la línea de las arquivoltas hacia la parte superior. En la clave del arco se añadió el escudo de la reina Isabel II, y el añadido del escudo borbónico ocupa el lugar del que arrancaba un parteluz, hoy desaparecido. 


Como puede comprobarse a simple vista, las experiencias arquitectónicas se destinan principalmente al campo de la decoración. Los característicos calados asimétricos, de formas retorcidas inspiradas en redes de elementos vegetales, similares a las llamas, todo ello combinado con lo más oscurantista de los inicios del estilo le dan un toque muy diferente a la Catedral desde esta perspectiva. 


Si uno sigue caminando, distinguiendo los cuidados exteriores de las capillas, podrá divisar sencillez... La sencillez de la Puerta del Pozo, un pequeño y recogido acceso a la Catedral por la girola, abierto junto a los pies de la torre y de cuya sencilla fachada destaca el elegante arco de medio punto que enmarca la puerta. Sin embargo, la Puerta de las Cadenas pone el broche de oro a nuestro recorrido exterior: su fachada plateresca cierra el transepto por su lado norte. Consta de dos cuerpos, y recibe su nombre de las cadenas que delimitan el recinto sagrado exterior que, presidido por una gran cruz, existe desde época medieval en el atrio que se abre frente a esta fachada. 


El colmo del estilo gótico da su última pincelada en esta puerta, en la Plaza de la Cruz: la fachada está cubierta con elementos vegetales, candelabros, festones, criaturas fantásticas y todo tipo de figuraciones. De hecho, ¿a quién no le recuerda a la fachada de la Universidad de Salamanca? Pura orfebrería y miniaturas que son capaces de encaprichar la vista de cualquier transeúnte... La iluminación juega a su favor, creando sombras y unos rincones perfectos, exquisitos. 


La Puerta de las Cadenas fue la que utilizamos para adentrarnos en el peculiar mundo de la Catedral... Cuyo interior es mayoritariamente gótico. Se compone de tres naves con girola y veintitrés capillas, las cuales están dedicadas a los santos patronos de los gremios y a los enterramientos de obispos y nobles que fomentaron o colaboraron en su construcción. Entre las capillas, destacaríamos la Capilla de los Vélez, de un estilo gótico flamígero y que denota el linaje y el poder adquirido por la familia Fajardo, o la Capilla de Junterón, gran obra del renacimiento español con unos detalles platerescos que son divisiables, incluso, desde el exterior. La Capilla de la Inmaculada (barroca), la de San Antonio (la más antigua de la Catedral) o la Sacristía (ubicada bajo la torre-campanario) también son consideradas muy importantes, al igual que la Capilla del Baptisterio, renacentista y con un baptisterio de origen italiano. 


Una mención especial necesita el Coro, el cual, aunque permanecía silencioso tras un manto de oscuridad, escondía grandes secretos... Ya no sólo me refiero a la sillería construida en nogal de excelente calidad a pesar de las continuas modificaciones debido a accidentes, sino esas imponentes rejas góticas que lo rodean, tanto al Coro como al Altar Mayor... En ambos casos, otorga un aire misterioso, sobre todo en la Capilla Mayor, que tiene rango de capilla real por encontrarse en ella el sepulcro renacentista con las entrañas de Alfonso X. 


Las pinturas y retablos que cubren paredes y capillas trasmiten la finalidad para la que, en su día fueron creadas: reflejan dolor, tristeza, desgarro... Sus expresiones son tan realistas que, acompañadas de la escasez de luz de la tarde, impresionan... Todo ello, sumado a la orfebrería tan cuidadosa y minimalista, al lujo de lo dorado, y una escultura gótica en piedra, convierten la visita en un regreso a una época pasada, donde uno es capaz de esperar que mujeres ataviadas de pomposos vestidos y con la cabeza cubierta crucen silenciosas y en manada los oscuros corredores... Sombreadas con las imponentes bóvedas de crucería tan características, las cuales crean unos efectos ópticos increíbles, coloridos gracias a las vidrieras y tragaluces. 


Nuestra emblemática visita había llegado a su fin... Y había dado sus frutos: la gran cantidad de fotografías tomadas superaba las de cualquier día normal... La calidad, sin embargo, no es muy buena... De hecho, el nocturno había caído, a pesar de la espectacular iluminación del recinto. Algún día regresaremos para tomar instantáneas geniales aprovechado en sol...